La Alcaldía de Bogotá ha lanzado una alerta urgente sobre un incremento de lluvias en la capital del país que supera el 160% del promedio histórico en los meses de enero y febrero de 2026. Según datos del IDIGER (Instituto de Meteorología y Geofísica), estas condiciones climáticas representan un comportamiento extremo en una ciudad que históricamente presenta bajas precipitaciones en esta temporada. El fenómeno, observado por múltiples municipios, ha provocado 41 emergencias en el norte de la ciudad en menos de una hora, según informes de CityTV.
El fenómeno climático se caracteriza por una combinación de lluvias intensas y granizo que ha afectado áreas estratégicas como los corredores viales de TransMilenio. En la ciudad, se han registrado acumulados en los sectores norte que superan los 120% del promedio, mientras que otras zonas como el Parque Nacional Natural han experimentado niveles excepcionales de agua en sus sistemas de drenaje. Estas condiciones han impactado la movilidad en el transporte público, con altas congestiones en múltiples rutas y un aumento en las horas de espera en las estaciones de TransMilenio.
El IDIGER destaca que este evento no es único en el contexto climático de 2026, sino que representa una tendencia más amplia de cambios climáticos en las regiones andinas. Los expertos explican que la combinación de efectos de la ocurrencia de una onda tropical y patrones de circulación atmosférica específicos ha provocado una mayor acumulación de agua en áreas que normalmente son secas. La información indica que en el último mes, el 15% de las áreas urbanas han experimentado niveles de lluvia que exceden los límites de seguridad de los sistemas de drenaje.
Las autoridades han activado planes de contingencia para evitar colapsos en los sistemas de drenaje y acumulaciones en zonas vulnerables. Además, se ha coordinado una operativa especial en el norte de Bogotá, donde se han registrado múltiples casos de carros atrapados y motociclistas intentando salir del agua. Este evento refleja la necesidad de una adaptación en las infraestructuras urbanas para enfrentar estos fenómenos cada vez más frecuentes.