¿La promesa de seguridad en 90 días es realista? El desafío del liderazgo en Colombia y El Salvador

Editor 05 Jun, 2026 ... min lectura

En el panorama político actual, la promesa de seguridad en un periodo reducido ha generado un fuerte debate en América Latina. El caso de Abelardo de la Espriella, candidato de derecha en Colombia, ha centrado atención internacional por su propuesta de 'recuperar la seguridad en los primeros 90 días, retomando los territorios, bombardeando, fumigando y ampliando la presencia de la fuerza pública'. Sin embargo, una crítica directa de parte del Ministro de Defensa, Pedro Sánchez, ha puesto en duda la viabilidad de este enfoque.

La analogía con El Salvador es clave aquí. En 2021, el presidente Nayib Bukele implementó un plan similar de seguridad, que incluía la expansión de fuerzas en zonas críticas y la aplicación de métodos intensivos. Sin embargo, el resultado mostró que la estrategia no logró eliminar la violencia estructural en los 90 días prometidos. Este caso demuestra que el éxito en seguridad requiere un enfoque más profundo y adaptativo, más allá de medidas físicas.

¿Qué hace que la promesa de 90 días sea inviable?

Según el análisis de expertos, la promesa de 'acabar con el narcotráfico en 90 días' carece de base en la realidad. La violencia en Colombia y América Latina no es un problema puntual, sino un fenómeno complejo con múltiples causas. Los datos del Banco Mundial indican que el narcotráfico en América Latina se sustenta en redes transnacionales, que requieren soluciones estructurales y no solo medidas de fuerza.

  • La falta de coordinación entre las fuerzas armadas y las autoridades locales limita la eficacia de las operaciones.
  • La resistencia de las redes narcóticos implica una adaptación constante, no una.
  • La brecha temporal entre la promesa y el tiempo realista para resolver problemas estructurales es significativa.

El enfoque de 'bombardear y fumigar' es ampliamente criticado por su impacto en poblaciones civiles y su falta de enfoque en la prevención. La experiencia en El Salvador ha demostrado que el éxito en seguridad depende de políticas inclusivas y una estrategia que responde a las necesidades específicas de cada región.

La crítica de Pedro Sánchez refleja un reconocimiento de la complejidad del problema. En un contexto en el que el narcotráfico ha sido un problema histórico en Colombia, la necesidad de un enfoque integral y de largo plazo es crítica. Los datos de la Organización de Estados Americanos (OEA) muestran que el 65% de las operaciones de seguridad en zonas afectadas por narcotráfico no logran reducir el riesgo en menos de 180 días.

Para lograr un cambio realista, es necesario un enfoque que se centre en la prevención, la colaboración con comunidades y la adaptación constante. Los sistemas de seguridad no pueden ser solucionados con medidas de fuerza en un corto plazo.