La administración Trump se enfrenta a un duro revés: varias universidades están rechazando un acuerdo que les ofrecía acceso prioritario a fondos federales a cambio de adherirse a una serie de compromisos políticos. Este 'Compacto para la Excelencia Académica en la Educación Superior', enviado a nueve instituciones, tanto públicas como privadas, ha generado controversia y rechazo.
Entre las exigencias del acuerdo se encuentran: prohibir el uso de baños y la participación en deportes de acuerdo con la identidad de género de las personas transgénero, congelar las matrículas durante cinco años, limitar la inscripción de estudiantes internacionales y exigir pruebas estandarizadas para la admisión. Seis de las nueve universidades contactadas ya han manifestado su negativa a firmar.
El MIT fue la primera institución en alzar la voz. Su presidenta, Sally Kornbluth, en una carta dirigida a la Secretaria de Educación, Linda McMahon, expresó su desacuerdo con los principios del documento. Kornbluth argumentó que la premisa del acuerdo es incompatible con la creencia fundamental de que la financiación científica debe basarse únicamente en el mérito científico.
Tras el rechazo del MIT, el propio Trump publicó en Truth Social que todas las universidades podrían adherirse al acuerdo, no solo las que recibieron la carta inicial. Sin embargo, Brown University, la Universidad de Pennsylvania y la Universidad del Sur de California siguieron el ejemplo del MIT, declinando la oferta 'respetuosamente'.
La Universidad de Arizona también se sumó al rechazo, luego de una reunión virtual entre la Casa Blanca y las universidades que aún no habían emitido un comunicado. Ted Mitchell, presidente del American Council on Education, calificó la carta de la administración Trump como 'espantosa' y criticó las condiciones impuestas.
¿Qué implicaciones tiene este rechazo?
El rechazo masivo a este 'compacto' representa un desafío a las políticas de la administración Trump en materia de educación superior. Las universidades que se niegan a firmar priorizan su autonomía y sus valores sobre el acceso a fondos federales, lo que podría tener consecuencias financieras a largo plazo.
¿Cuáles son las próximas acciones?
Aún queda por ver si la administración Trump modificará los términos del acuerdo o tomará represalias contra las universidades que lo han rechazado. El debate sobre la autonomía universitaria y la influencia política en la educación superior continúa abierto.