Latinoamérica: Nuevo foco de inversión para Estados Unidos
En un mundo marcado por la inestabilidad geopolítica y la rápida evolución tecnológica, América Latina resurge como un destino clave para la inversión estadounidense. Factores como la relocalización productiva, la transición hacia energías limpias y la digitalización están redefiniendo la relación entre ambas regiones, creando nuevas oportunidades y desafíos.
Según un informe de la CEPAL, la Inversión Extranjera Directa (IED) en la región alcanzó cerca de US$188.962 millones en 2024, con Estados Unidos liderando como principal inversor, aportando aproximadamente el 38% del total. Esta cifra no solo representa un incremento, sino un cambio fundamental en la dinámica de la relación bilateral.
Tres fuerzas impulsan esta nueva integración económica:
- Relocalización productiva: El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estima que América Latina podría aumentar sus exportaciones en hasta US$78.000 millones anuales si logra atraer parte de la producción que las empresas buscan acercar a sus mercados.
- Transición energética: La creciente demanda global por energías renovables convierte a países como Paraguay, con su acceso a la represa de Itaipú, en socios estratégicos para Estados Unidos.
- Digitalización: La necesidad de infraestructura tecnológica segura y confiable impulsa la inversión en centros de datos y tecnologías de la información en la región.
Ciudad del Este, Paraguay: Un caso de estudio
Ciudad del Este, ubicada en la Triple Frontera, se ha convertido en un punto de interés estratégico para Estados Unidos debido a su cercanía con la represa de Itaipú y su potencial para suministrar energía renovable a infraestructura crítica. Si bien la región ha sido históricamente vista con cautela, su valor en términos de vigilancia, logística y acceso a rutas comerciales está aumentando.
Para Paraguay, esta nueva atención plantea desafíos importantes: equilibrar la soberanía nacional, asegurar beneficios locales, promover el desarrollo urbano sostenible y evitar la dependencia excesiva de actores externos. El futuro de Ciudad del Este y otras ciudades fronterizas dependerá de su capacidad para aprovechar esta oportunidad de manera responsable y estratégica.