El presidente de España, Pedro Sánchez, ha expresado una condensa rotunda de las acciones militares ejecutadas por Estados Unidos en Venezuela, rechazando la captura de Nicolás Maduro y llamando a la resolución pacífica de conflictos. Según el mandato de la Carta de las Naciones Unidas, Sánchez se ha posicionado firmemente en contra de la intervención unilateral de Estados Unidos en el contexto del conflicto en Venezuela.
En una carta enviada a la militancia del PSOE, Sánchez señaló que la operación estadounidense contra Venezuela, que incluye ataques aéreos a objetivos como el Cuartel de la Montaña y la base militar de Fuerte Tiuna, viola principios fundamentales del derecho internacional. El Gobierno español ha expresado su preocupación ante las consecuencias potenciales para la estabilidad regional y la seguridad de los ciudadanos venezolanos.
El presidente español ha destacado que el proceso judicial en Estados Unidos, que acusa a Maduro de narcoterrorismo y posesión de armas, no tiene base legal sólida y representa un riesgo para los derechos humanos y la autonomía política de Venezuela. Sánchez ha abogado por el diálogo y la negociación como soluciones a los conflictos en la región, en línea con los principios de la Carta de las Naciones Unidas.
Además, Sánchez ha rechazado cualquier intento de control gubernamental o apropiación externa de recursos naturales en Venezuela, argumentando que tal acción contradice el principio de soberanía nacional. En su discurso, el mandatario español ha recordado que el derecho internacional debe ser respetado en todas las acciones de los Estados, especialmente en contextos de conflicto.
El Gobierno español ha manifestado apoyo a la iniciativa de los países de la región, incluida España, para rechazar las acciones militares ejecutadas unilateralmente en Venezuela. En el comunicado conjunto firmado por seis países, se incluye el rechazo a las operaciones estadounidenses y la demanda de una solución basada en el diálogo y la paz.
El presidente Sánchez ha destacado la importancia de una respuesta coherente y equitativa en el manejo de conflictos internacionales, enfocándose en el respeto a los derechos humanos y la protección de los ciudadanos en todo el mundo. Su postura refleja una preocupación por el bienestar común de las poblaciones afectadas por conflictos.