En una demostración de fuerza, el gobierno venezolano, liderado por Nicolás Maduro, ha anunciado el despliegue de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), junto con milicianos y cuerpos policiales, en ejercicios militares a lo largo de la costa del país. Esta acción, que se extenderá por 72 horas, coincide con una creciente presencia naval estadounidense en el Mar Caribe, lo que ha generado tensión en la región.
Despliegue Militar y Cobertura Costera
Según Maduro, el despliegue abarca desde el estado Zulia, en la frontera con Colombia, hasta el estado Sucre, cerca de Trinidad y Tobago. El mandatario afirmó que la orden de activación de los equipos militares se dio en la madrugada, con el objetivo de defender los “puntos de acción” a lo largo de la costa venezolana.
El gobierno asegura que se ha logrado una cobertura del 100% de las costas del país con equipos de defensa antiaérea y costera de “primer nivel” distribuidos en 73 puntos clave. Se subraya que las fuerzas están equipadas con armamento pesado, listas para actuar si fuera necesario.
Misiles Antiaéreos Igla-S: ¿Un Elemento Disuasorio?
En un anuncio previo, Maduro afirmó que Venezuela cuenta con más de 5.000 misiles antiaéreos rusos Igla-S desplegados en todo el territorio nacional. Estos sistemas de defensa aérea portátiles, diseñados para derribar aviones, helicópteros o drones a baja altitud, representan un componente crucial en la estrategia de defensa del país.
El Igla-S, con un alcance de hasta 6 kilómetros y capacidad para interceptar blancos a altitudes de hasta 3.500 metros, permite a una sola persona operar la unidad, convirtiéndolo en un sistema ágil y versátil para la defensa aérea.
Reacción y Contexto Internacional
Este despliegue se produce en un contexto de crecientes tensiones entre Venezuela y Estados Unidos. La autorización del presidente estadounidense Donald Trump para realizar operaciones en territorio venezolano, supuestamente para combatir el narcotráfico, ha sido interpretada por el gobierno de Maduro como una amenaza a la soberanía nacional.
El ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino López, ha enfatizado la necesidad de alcanzar un “punto óptimo” de coordinación y preparación ante el despliegue naval estadounidense en el Caribe, calificándolo como una “amenaza”.
La situación sigue siendo observada de cerca por la comunidad internacional, en un contexto de creciente polarización política y económica en la región.