El martes 2 de diciembre de 2025, en la primera semana de Adviento, la liturgia nos invita a reflexionar sobre la esperanza y la justicia a través de las lecturas del día. El profeta Isaías nos presenta una visión de un futuro líder justo y sabio, un renuevo del tronco de Jesé, sobre quien reposará el espíritu del Señor.
Un Líder Impregnado de Justicia y Sabiduría
Isaías describe a este líder no como alguien que juzga por las apariencias, sino con rectitud y justicia hacia los pobres y sencillos. Su palabra será como una vara contra la violencia y la maldad. Esta figura profética nos recuerda la importancia de la justicia social y la defensa de los más vulnerables.
Un Reino de Paz y Armonía
La profecía continúa con una imagen poderosa de armonía y reconciliación en la naturaleza: el lobo habitando con el cordero, el leopardo descansando con el cabrito. Esta visión simboliza un mundo transformado por la justicia y la paz, donde la violencia y la hostilidad son reemplazadas por la convivencia y la armonía. Un muchacho guiará a todas estas criaturas, demostrando que la inocencia y la bondad pueden prevalecer sobre la fuerza bruta.
El Salmo Responsorial: Un Llamado a la Justicia Divina
El Salmo 71 (72) refuerza la idea de un rey justo que gobierna con rectitud y protege a los pobres. Es una oración para que Dios confíe su juicio al rey y su justicia al hijo de reyes, para que rijan al pueblo con equidad. El salmo anhela un tiempo de paz y prosperidad, donde la justicia florezca y la paz abunde eternamente.
- Reflexionemos sobre cómo podemos contribuir a la construcción de un mundo más justo y pacífico.
- Consideremos cómo podemos ser instrumentos de justicia en nuestro entorno, defendiendo a los más vulnerables y promoviendo la reconciliación.
- Abramos nuestro corazón a la esperanza que nos ofrece el Adviento, preparándonos para la llegada del Mesías, el Príncipe de la Paz.
En este tiempo de Adviento, la Palabra de Dios nos llama a la conversión y a la acción, a vivir la justicia y la paz en nuestro día a día, y a esperar con alegría la venida del Señor.