El encuentro final de la Copa Africana de Naciones 2025 entre Marruecos y Senegal representa una de las situaciones más interesantes del fútbol africano. Este partido, que se disputará en Rabat el domingo a las 19:00 GMT, tiene un significado simbólico para ambos países. Marruecos, como anfitrión, busca una victoria histórica tras décadas de desarrollo en el fútbol africano, mientras Senegal, con su histórica presencia en las finales, busca mantener su tradición de éxito en el torneo.
Según una declaración de la Federación de Fútbol de Senegal (FSF), el equipo enfrenta «serias preocupaciones» por la seguridad tras llegar a Rabat el viernes por tren. Los jugadores fueron rodeados por fans que intentaron tomar selfies, lo que obligó a los equipos a empujarse para alcanzar el autobús. La FSF también expresó preocupación sobre el alojamiento, la cantidad de boletos para sus seguidores y la falta de un campo de entrenamiento asignado a la base del equipo marroquí. El presidente de la Confederación Africana de Fútbol, Patrice Motsepe, reconoció el «derecho» que tiene Senegal a recibir apoyo y aliento de la FIFA.
El entrenador senegalés, Pape Thiaw, señaló que los jugadores podrían haber estado en peligro debido a la situación en el aeropuerto. «Lo que ocurrió ayer no es normal», declaró. «Dado el número de personas, cualquier cosa podría haber pasado. Mis jugadores podrían haber estado en peligro». Este tipo de situaciones no debería ocurrir entre dos países hermanos. Thiaw también destacó la importancia de seguir a Sadio Mane, el máximo goleador histórico de Senegal con 52 goles en 123 partidos, cuya decisión de no jugar en la final ha generado controversia en el equipo. «Su decisión no es suya. Hay una gran parte de la gente detrás de él y ellos quieren verlo seguir», explicó.
La final entre Marruecos y Senegal es clave para el futuro del fútbol africano, ya que representa un equilibrio entre el desarrollo económico y el éxito deportivo. Este partido no solo es una competencia futbolística, sino también un reflejo de las relaciones políticas y sociales entre los dos países. El resultado podría influir en la percepción de la región en el ámbito internacional y en el desarrollo del fútbol en África.