El mundo de la música está de luto tras la confirmación del fallecimiento de D'Angelo, el influyente cantante de neo-soul que revolucionó el género en la década de 1990 y principios de 2000. A la edad de 51 años, D'Angelo, cuyo nombre real era Michael Eugene Archer, sucumbió al cáncer, según informó su familia en un comunicado.
D'Angelo se destacó por su innovadora y sensual interpretación del Rhythm and Blues de los años setenta, fusionando elementos clásicos con la energía del hip-hop. Su álbum 'Voodoo' (2000) es considerado una obra maestra del neo-soul, consolidándolo como una figura clave en la revolución del soul de esa época.
Un Legado Musical Imborrable
Canciones como 'Lady', 'Brown Sugar' y 'Untitled (How Does It Feel)' se convirtieron en himnos del género, alcanzando el Top 10 de la lista de R&B de Billboard y resonando en las emisoras de radio afroamericanas. Su estilo vocal característico, un falsete delicadamente expresivo, lo comparó con Prince y lo consagró como un digno sucesor de la tradición de la música pop negra.
Más allá de la Música
El impacto de D'Angelo trascendió la música. Su atrevido video musical de 'Untitled (How Does It Feel)' lo catapultó brevemente a la fama como un fenómeno de la cultura pop, aunque también lo llevó a un período de reclusión de casi una década. A pesar de esto, su influencia perduró, inspirando a generaciones de artistas y consolidando su lugar en la historia de la música.
D'Angelo colaboró con artistas como Erykah Badu, Mos Def y Common, formando parte del colectivo informal conocido como los Soulquarians, un grupo que impulsó la renovación del soul y el hip-hop.
La partida de D'Angelo deja un vacío irremplazable en la música. Su legado, sin embargo, perdurará a través de su innovadora obra y su influencia en el neo-soul y la música negra en general.