La 'Sinner-manía' invade Turín mientras Jannik Sinner se prepara para disputar las ATP Finals 2025. El joven tenista italiano, convertido en un ídolo nacional, genera una ola de entusiasmo que se siente en cada rincón de la ciudad. Familias enteras viajan desde lejos, como los fanáticos de Montebelluna que forman un “cartel viviente” con sus remeras, para apoyar a su campeón. La Inalpi Arena se tiñe de naranja, el color distintivo de sus seguidores, quienes sueñan con verlo triunfar en casa.
Un Torneo con un Montepremi Récord
Las ATP Finals 2025 prometen ser las más lucrativas de la historia, con un premio total de 15.5 millones de dólares a repartir entre los jugadores. La sola participación ya garantiza un importante ingreso, pero el gran objetivo es el bono estelar para quien gane el torneo sin perder ningún partido.
Sinner, ubicado en el Grupo Bjorn Borg, debutó enfrentando a Felix Auger-Aliassime. La presión es alta, no solo por el deseo de conquistar el título, sino también por la reciente pérdida del número 1 del ranking ATP a manos de Carlos Alcaraz.
El Desafío de Recuperar la Cima
Alcaraz superó a Sinner en la clasificación, relegándolo al segundo puesto. Para volver a ser el número uno y cerrar el año en la cima, Sinner necesita ganar las ATP Finals invicto. Incluso con una derrota en la fase de grupos, aún podría tener chances, dependiendo del desempeño de Alcaraz.
El Apoyo Incondicional de la Afición
Más allá de los números y las estadísticas, lo que realmente impulsa a Sinner es el fervor de su público. Desde los Carota Boys, que no se pierden ningún partido, hasta los miles de aficionados que llenan las gradas, el tenista italiano se siente arropado por una marea de energía positiva. Turín se ha convertido en una caldera, lista para explotar con cada golpe ganador de su ídolo.
La transmisión en directo por la RAI permite que todo el país se una a la 'Sinner-manía', apoyando al joven campeón en su búsqueda por la gloria. El camino es difícil, pero con el aliento de su gente, Jannik Sinner está listo para dejarlo todo en la cancha.