Cada 20 de noviembre, Argentina conmemora el Día de la Soberanía Nacional, recordando la Batalla de la Vuelta de Obligado. Este enfrentamiento, ocurrido en 1845, no fue una victoria militar decisiva, pero sí un hito en la defensa de la soberanía argentina frente a las potencias europeas.
Un Triunfo Diplomático Tras la Batalla
Más allá del campo de batalla, la Vuelta de Obligado desencadenó intensas negociaciones diplomáticas. Thomas Hood, enviado británico, llegó a Buenos Aires en 1846 con una propuesta que reflejaba un cambio significativo en la postura de la Corona Inglesa. Las exigencias iniciales se habían diluido, dando paso a una actitud más conciliadora.
Entre las condiciones propuestas por Hood se encontraban:
- Suspensión de hostilidades en la Banda Oriental (actual Uruguay).
- Desarme de las legiones extranjeras en Montevideo.
- Retiro de las divisiones argentinas del sitio de Montevideo.
- Levantamiento del bloqueo británico al puerto de Buenos Aires.
- Devolución de la isla de Martín García y los buques secuestrados.
- Reconocimiento de la navegación argentina exclusiva en el río Paraná.
- Amnistía general en Montevideo.
- Desagravio al pabellón argentino con 21 cañonazos.
Estas condiciones representaban, en esencia, una claudicación británica. Rosas, sin embargo, no se conformó y exigió el levantamiento inmediato del bloqueo, sin esperar el desarme de las legiones extranjeras.
Héroes y Patriotismo: Más Allá del Combate
La batalla, aunque costosa en vidas, encendió el patriotismo argentino. Figuras como Juan Thorne, el "sordo de Obligado", se convirtieron en símbolos de la resistencia. La prensa de la época ensalzó a Rosas como "el gran americano" y a su esposa como "heroína de la Federación".
Un Legado de Soberanía
La Vuelta de Obligado es un recordatorio de la importancia de defender la soberanía nacional. No solo se trata de la integridad territorial, sino también de la capacidad de tomar decisiones autónomas y resistir la presión de potencias extranjeras. Este evento histórico sigue inspirando a los argentinos a defender su identidad y su derecho a la autodeterminación.
El Día de la Soberanía es, por lo tanto, una oportunidad para reflexionar sobre el pasado, celebrar el presente y construir un futuro en el que Argentina pueda ejercer plenamente su soberanía.