El buque de guerra iraní IRIS Dena se hundió este miércoles en el océano Índico, cerca de las aguas territoriales de Sri Lanka, dejando al menos 100 tripulantes desaparecidos. La embarcación, que llevaba 180 personas a bordo, emitió una señal de socorro antes de hundirse. Según el Canciller de Sri Lanka, Vijitha Herath, la alerta fue recibida poco después de las cinco de la mañana, hora local, lo que generó una rápida respuesta de la Marina del país.
Las autoridades de Sri Lanka desplegaron dos buques de rescate y una aeronave para buscar a los sobrevivientes. Los 30 marinos rescatados fueron trasladados al Hospital General de Karapitiya, en la ciudad de Gal, donde se reporta que varios de ellos se encuentran en estado grave. El incidente ocurre en medio de las tensiones geopolíticas entre Irán y los Estados Unidos, especialmente en el contexto de las sanciones recientes impuestas por el último gobierno estadounidense.
Según fuentes militares estadounidenses, el submarino de la Armada estadounidense podría haber sido el responsable del hundimiento. Estas informaciones se basan en análisis de rastreo de señales y patrones de movimiento que coinciden con las actividades de los navíos militares en el área. El gobierno estadounidense no ha confirmado oficialmente el hecho, pero ha mantenido una postura crítica hacia las acciones de Irán en el mar.
El incidente ha generado preocupación internacional, con organismos como la ONU y la Organización de Estados Africanos (OEA) llamando a una mayor coordinación en la seguridad marítima. Los especialistas en seguridad marítima alertan sobre la necesidad de mejorar los protocolos para evitar semejantes situaciones, especialmente en zonas de alta actividad naval.
Los sobrevivientes han sido tratados en hospitales locales, mientras que los familiares de los desaparecidos buscan información sobre el destino de sus seres queridos. El gobierno de Sri Lanka ha pedido ayuda de la comunidad internacional para facilitar las operaciones de rescate y evitar futuros desastres.
El caso ha sido tema de debate en los medios internacionales, con algunos analistas sugiriendo que el incidente podría ser parte de una mayor escalada en el conflicto regional. Otros señalan que las autoridades de Sri Lanka podrían estar en una posición de desconfianza hacia las acciones de Irán, lo que podría explicar el hundimiento.
El incidente también resalta la importancia de la seguridad marítima en las zonas de conflicto. Los expertos en defensa naval destacan la necesidad de una mayor colaboración entre países para garantizar la seguridad de las operaciones marítimas y evitar semejantes accidentes.