La final del Campeonato Mineiro entre Cruzeiro y Atlético-MG se convirtió en un caos en el estadio Mineirão el domingo 9 de marzo de 2026, al ser interrumpida por una pelea generalizada que duró más de 10 minutos y requirió la presencia de la Policía Militar. Según informes de Globo Esporte, el árbitro Matheus Candançan solicitó protección tras el desenlace violento que involucró a jugadores, técnicos y hinchas de ambos equipos. El incidente, marcado por golpes, patadas voladoras y gritos de desacuerdo, dejó al partido en estado de alerta hasta que se restableció el orden.
El conflicto se desencadenó en los últimos minutos del partido, cuando los hinchas y miembros del equipo de Cruzeiro se enfrentaron con el resto del plantel de Atlético-MG. Los reportes indican que hubo agresiones físicas, insultos y objetos lanzados por parte de espectadores, lo que generó una situación crítica en el estadio. La Policía Militar fue llamada a las 21:45, momento en el que el árbitro decidió suspender el partido temporalmente. Durante el incidente, se documentaron varios casos de patadas voladoras, donde jugadores fueron golpeados con objetos de manera deliberada y no por accidente.
Uno de los momentos más destacados fue cuando el jugador brasileño Villalba lanzó una patada voladora a un jugador de Atlético-MG, lo cual fue capturado por cámaras del estadio. Además, el delantero Hulk, quien se destacó en la liga, fue blanco de una piña en el área. Estos hechos, según fuentes en el lugar, generaron una reacción inmediata de parte de los equipos y las autoridades. El árbitro, Matheus Candançan, no mostró tarjetas rojas, pero el incidente tuvo una gran influencia en la dinámica del partido.
El desenlace de la final se caracterizó por una intensidad que superó los límites de lo esperado. Los hinchas de ambos equipos se enfrentaron en una especie de batalla campal, donde se observaron acciones que, según testimonios de espectadores, podrían ser consideradas violentas y no relacionadas con el fútbol. El resultado final del partido se determinó al restablecer el orden, pero el incidente dejó marcas en el recuerdo de los aficionados.
La situación en el estadio fue criticada por varios medios locales, que destacaron la necesidad de mejorar las medidas de seguridad en eventos deportivos. Los equipos y sus hinchas deben tener un comportamiento más respetuoso y profesional, especialmente en competencias importantes como la final del Campeonato Mineiro. La Policía Militar, al ser involucrada, resaltó la gravedad del incidente y la importancia de mantener un ambiente seguro para el fútbol.