El mundo del tenis presenció una sorprendente hazaña en el Masters de Shanghái. Valentin Vacherot, número 204 del mundo, dejó boquiabiertos a los aficionados al derrotar a Holger Rune, el número 11 del ranking, y avanzar a las semifinales del torneo. Esta victoria convierte a Vacherot en el jugador con el ranking más bajo en alcanzar esta etapa en un evento ATP 1000 en los últimos 26 años.
Un camino inesperado a la gloria
Vacherot, que llegó al torneo como clasificado alterno, superó a Rune con un marcador de 2-6, 7-6 (4), 6-4, aprovechando su tercer punto de partido. Esta victoria no solo lo catapultó a las semifinales, sino que también lo convirtió en el primer jugador en representar a Mónaco en alcanzar una semifinal del ATP Tour.
“No vine como clasificado, vine como alterno. Ni siquiera estaba seguro de que iba a jugar la clasificación”, declaró Vacherot, quien estuvo inactivo durante la mitad del año pasado debido a una lesión. “Esto es simplemente increíble. La última victoria ya significaba mucho para mí. Esta significa aún más.”
Próximo desafío: Novak Djokovic
En las semifinales, Vacherot se enfrentará a nada menos que Novak Djokovic. El serbio avanzó a esta etapa tras derrotar a Zizou Bergs. Sin duda, un desafío monumental para el tenista de Mónaco, pero después de su impresionante victoria sobre Rune, todo parece posible.
Tanto Vacherot como Rune lucharon contra el calor y la humedad en Shanghái. Vacherot también batalló con dolorosas ampollas en su pie derecho, mientras que Rune recibió tratamiento médico en dos ocasiones debido a calambres. A pesar de las dificultades, Vacherot demostró una gran determinación y resiliencia.
- Victoria sobre Rune: 2-6, 7-6 (4), 6-4
- Próximo partido: Semifinales contra Novak Djokovic
Antes de su victoria sobre Rune, Vacherot ya había superado a Alexander Bublik, Tomas Machac y Tallon Griekspoor. Con esta serie de victorias, se convierte en el primer clasificado en alcanzar las semifinales de Shanghái en la historia del torneo. La historia de Valentin Vacherot en Shanghái es un claro ejemplo de que en el tenis, como en la vida, todo puede pasar.