El gobierno de Gustavo Petro se enfrenta a una nueva crisis tras la solicitud de renuncia al Ministro de Justicia, Eduardo Montealegre. La noticia, confirmada por fuentes de la Casa de Nariño y el director de La W, Julio Sánchez Cristo, marca el fin de una gestión de apenas cinco meses caracterizada por fuertes tensiones internas y confrontaciones públicas.
Motivos de la Salida
Según informaciones preliminares, la decisión del presidente Petro se debe, en gran medida, a la creciente disputa entre Montealegre y el Procurador General, Gregorio Eljach. Esta confrontación, que escaló hasta la solicitud de detención domiciliaria para Eljach por parte de Montealegre, generó un clima insostenible dentro del gobierno.
Además, la senadora Paloma Valencia, del Centro Democrático, había anunciado la radicación de una moción de censura contra el ministro por su propuesta de convocar a una Asamblea Constituyente, lo que añadió presión adicional sobre su posición.
La Carta de Renuncia y Advertencias
En su carta de renuncia, Montealegre no solo confirmó su salida, sino que también lanzó duras críticas contra la justicia por la absolución de Álvaro Uribe y advirtió a Petro sobre la presencia de “traidores” en la Casa de Nariño. “Cuídese mucho, en Palacio hay traidores que acechan con dagas peligrosas”, escribió.
Posibles Reemplazos y el Futuro del Ministerio
Tras la salida de Montealegre, el Secretario Jurídico de la Presidencia, Augusto Ocampo, asumirá temporalmente la dirección del Ministerio de Justicia. Se rumora que Petro busca reforzar la cuota femenina en el ministerio, con nombres como Cielo Rusinque, Superintendente de Industria y Comercio, y Liliana Estupiñán Achury y Lucy Arias Giraldo, candidatas a la Defensoría del Pueblo, entre las posibles aspirantes.
Un Legado de Confrontación
La gestión de Eduardo Montealegre se caracterizó por las diferencias internas y los enfrentamientos públicos con otros miembros del gobierno. Desde fuertes críticas al Ministro del Interior, Armando Benedetti, hasta la abierta confrontación con el Procurador Eljach, Montealegre no dudó en expresar sus opiniones, generando controversia y tensiones dentro del gabinete. Su salida deja un vacío en el Ministerio de Justicia y plantea interrogantes sobre el futuro de la política judicial del gobierno Petro.