40 Años de Armero: Colombia Refuerza Monitoreo Volcánico y Prevención

40 Años de Armero: Colombia Refuerza Monitoreo Volcánico y Prevención

Hace 40 años, la tragedia de Armero marcó un antes y un después en Colombia. La erupción del Nevado del Ruiz y el posterior lahar sepultaron la ciudad, dejando una cicatriz imborrable y la dolorosa lección de la negligencia ante las amenazas naturales. Hoy, Colombia conmemora este aniversario transformando el dolor en acción, fortaleciendo sus sistemas de monitoreo volcánico y gestión del riesgo.

Colombia, un referente en monitoreo volcánico

En 1985, Colombia carecía de la tecnología necesaria para monitorear adecuadamente sus 25 estructuras volcánicas activas. La tragedia de Armero impulsó la creación de un sistema robusto, convirtiendo al país en un referente mundial en la materia. Se invirtió en tecnología de punta y se capacitó personal especializado para detectar y analizar la actividad volcánica.

Lecciones aprendidas y políticas de prevención

La tragedia de Armero no solo evidenció la falta de preparación, sino también la necesidad de un marco legal e institucional sólido para la gestión del riesgo. La Ley 46 de 1988 y la posterior creación del Sistema Nacional para la Prevención y Respuesta a Desastres fueron los primeros pasos hacia una cultura de prevención. La Ley 1523 de 2012, que establece la política nacional para la gestión del riesgo de desastres, y la UNGRD (Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres) consolidaron este proceso.

El Congreso y la memoria de Armero

El Congreso de la República juega un papel fundamental en mantener viva la memoria de Armero y garantizar que no se repita la historia. La reciente Ley 2505 de 2025 declara el antiguo territorio de Armero como Sitio de Patrimonio Cultural y al Nevado del Ruiz como un símbolo de la memoria y la prevención.

Testimonios de la tragedia

James Bedoya, teniente de Bomberos de Manizales, recuerda con angustia su participación en el rescate de sobrevivientes y la recuperación de cuerpos en la vía Manizales-Chinchiná. Su testimonio es un recordatorio de la magnitud de la tragedia y la importancia de estar preparados para enfrentar este tipo de eventos.

Hoy, Colombia honra la memoria de las víctimas de Armero fortaleciendo su capacidad de respuesta ante las amenazas naturales y promoviendo una cultura de prevención en todo el territorio nacional.