La reanudación de los enfrentamientos fronterizos entre Camboya y Tailandia ha generado preocupación a nivel internacional. La ONU ha instado a ambos países a respetar la tregua pactada en Kuala Lumpur, que contó con la mediación del entonces presidente estadounidense Donald Trump.
Llamado a la Distensión
El secretario general de la ONU, António Guterres, a través de su portavoz Stéphane Dujarric, expresó su preocupación por las noticias de nuevos enfrentamientos armados. Guterres instó a ambos gobiernos a acatar el alto el fuego acordado y a aplicar medidas que fomenten la confianza mutua para encontrar una solución pacífica y duradera al conflicto.
El Detonante de la Crisis
Las tensiones se reavivaron después de que el primer ministro de Camboya, Hun Manet, denunciara enfrentamientos en la frontera. Estos incidentes ocurrieron poco después de que Tailandia suspendiera el acuerdo de paz, responsabilizando a Camboya por una explosión en Sisaket que hirió a dos militares tailandeses.
Acusaciones y Respuestas
El gobierno tailandés suspendió el proceso de paz tras la explosión de una mina terrestre en la frontera. Según el Ejército Real tailandés, uno de los militares sufrió graves heridas en la pierna, mientras que el otro recibió atención médica por dolores en el pecho debido a la onda expansiva.
El Futuro del Acuerdo de Paz
El primer ministro interino de Tailandia, Anutin Charnvirakul, ha endurecido su postura, indicando que las Fuerzas Armadas tailandesas tienen todas las opciones sobre la mesa para resolver la disputa fronteriza. La explosión de la mina antipersona ha servido como pretexto para que Tailandia se retracte de algunos compromisos, como la devolución de 18 soldados camboyanos capturados durante escaramuzas anteriores.
Expertos señalan que el gobierno de Bangkok nunca se sintió cómodo con el acuerdo, especialmente porque la disputa fronteriza ha sido utilizada como herramienta política interna.
¿Qué sigue?
La situación sigue siendo delicada y requiere un diálogo continuo y esfuerzos de mediación para evitar una escalada mayor del conflicto. La comunidad internacional observa de cerca los acontecimientos, esperando que ambas naciones puedan encontrar una solución pacífica a sus diferencias.