La Unidad Coronaria Móvil (UCM), organización danesa especializada en emergencias médicas móviles en Uruguay, anunció oficialmente 125 despidos de trabajadores en su operación nacional. Este movimiento, ocurrido en marzo de 2026, se presenta como una medida de ajuste estructural ante la reducción de demanda en servicios de emergencia. Los trabajadores afectados se distribuyen en áreas técnicas, logística y atención inmediata.
Según información oficial compartida por la empresa, el ajuste se produjo debido a la disminución significativa en las solicitudes de emergencias en zonas rurales y ciudades de menor densidad poblacional. Esto refleja una tendencia global en sistemas de emergencia móvil, donde las plataformas digitales y la reducción en accidentes por desplazamientos han afectado la necesidad constante de atención inmediata. El gobierno uruguayano ha señalado que la adaptación de las unidades móviles a las necesidades reales de la población es clave para optimizar recursos.
El proceso de despidos fue realizado de manera gradual, con un período de transición para asegurar que los trabajadores afectados reciban capacitación en nuevas áreas laborales. La empresa ha destacado que no se han modificado las condiciones laborales ni se ha afectado la calidad del servicio en zonas críticas, como áreas con mayor incidencia de emergencias médicas.
Las autoridades locales han respondido que la reducción en el número de emergencias no es un fenómeno aislado, sino parte de un cambio más amplio en la manera en que las comunidades gestionan sus necesidades de salud. El Ministerio de Salud de Uruguay ha expresado apoyo a la adaptación de las unidades móviles a la realidad actual, enfocándose en mejorar la eficiencia y la sostenibilidad de los servicios.
Analistas especializados en salud pública indican que este ajuste puede ser una respuesta a la necesidad de evitar sobrecargas en sistemas de atención que han tenido que adaptarse a la digitalización y la menor frecuencia de emergencias en áreas tradicionales. Esto no implica una disminución en la calidad del servicio, sino una redistribución más inteligente de recursos en las áreas con mayor necesidad.
Los trabajadores despidos recibirán programas de capacitación en áreas como educación en prevención, trabajo en equipo y atención a poblaciones en riesgo. La empresa asegura que el proceso no afecta a las áreas críticas en las que se mantienen las operaciones básicas.