Un duro golpe para la industria nacional: Whirlpool anunció el cierre de su planta de lavarropas en el Parque Industrial de Fátima, en Pilar, dejando sin empleo a 220 trabajadores. La noticia, que tomó por sorpresa a empleados y sindicatos, se debe, según la empresa, a la falta de competitividad para exportar y a la creciente competencia de productos importados, todo ello en un contexto de marcada desaceleración del consumo interno.
¿Qué Pasará con los Trabajadores?
Fuentes de la empresa informaron que ya se están llevando a cabo negociaciones con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) para acordar un paquete de salida que incluirá la indemnización legal correspondiente, más un plus adicional. La medida afecta tanto al personal de producción como a áreas de ingeniería y calidad.
“Ellos también son consumidores. Ellos producen con sus manos los lavarropas, son consumidores al final del día. No los vemos solamente como colaboradores. Si en el futuro pudiéramos volver a producir, la idea es que relación sea a largo plazo”, explicaron desde la compañía, buscando suavizar el impacto de la decisión.
Whirlpool No se Va del País
A pesar del cierre de la planta, Whirlpool mantendrá su oficina comercial y de distribución en Argentina, donde seguirán trabajando entre 100 y 120 personas. La empresa busca reconfigurar su operación local, enfocándose en la comercialización y distribución de productos importados.
La decisión, según la empresa, responde a la necesidad de “un modelo de negocio operativo y competitivo para hacerlo mucho más ágil y eficiente, lo que no pudo lograrse en un contexto de fuerte desaceleración del consumo y aumento significativo de las importaciones”.
¿El Modelo Milei Detrás del Cierre?
Algunos sectores vinculan el cierre de la planta con las políticas de apertura importadora implementadas por el gobierno de Javier Milei, que habrían afectado la competitividad de la producción nacional. La caída en las ventas y la mayor facilidad para importar productos terminados desde Brasil o China habrían precipitado la decisión de Whirlpool.
La empresa aún no ha definido el destino de la planta inaugurada en 2022, tras una inversión millonaria, destinada a la producción de 300.000 unidades anuales, gran parte de las cuales se esperaba exportar. Este objetivo, finalmente, no se concretó.