El territorio de Mar del Plata registró un sismo de intensidad significativa el jueves 19 de febrero de 2026, a partir de las 8:00 am, en el cual se observó un movimiento notorio en diversas zonas de la ciudad. El epicentro se localizó en las zonas comprendidas entre Miramar y Chapadmalal, a 21 kilómetros de profundidad en el Océano Atlántico Sur. Este evento, aunque no representa un riesgo de colapso estructural, es relevante por su potencial impacto en la región costera y las actividades marítimas.
El sismo fue registrado por múltiples dispositivos sísmicos y redes locales de monitoreo, lo que permitió confirmar su ocurrencia en el período entre las 8:00 y 8:30 am. Los habitantes de distintos barrios, tanto residentes como turistas, reportaron un movimiento intenso que se mantuvo por aproximadamente 30 segundos. La descripción de los vecinos se centra en el término 'se movió todo', destacando una sensación de inestabilidad en estructuras y superficies, particularmente en áreas donde se observaron objetos siendo desplazados.
El Instituto Nacional de Geofísica y Geología (INIG) y otras entidades especializadas en el ámbito marítimo y costero han iniciado una evaluación de impacto, analizando posibles consecuencias en infraestructuras costeras, como puentes, muelles y plataformas de carga. Aunque no hay informes de daños estructurales, se enfocan en la posibilidad de actividad sísmica recurrente en la zona.
Este evento se produce en un contexto de actividad sísmica natural en el área, que se ha observado desde hace varios años. Los científicos destacan que, aunque el sismo no es extremo, su ubicación y magnitud son importantes para el monitoreo continuo de la zona costera, especialmente en una región donde la actividad marítima es crítica para la economía local.
La presencia de este fenómeno en un momento tan cercano a la costa, donde se concentran actividades económicas y turísticas, genera preocupación por el posible impacto en la estabilidad de las estructuras costeras y en la seguridad de las comunidades que dependen de estos recursos. Los especialistas recomiendan que las autoridades locales continúen con el monitoreo y el análisis de datos para prevenir posibles consecuencias futuras.