En los últimos días, el caso de Liliana, una mujer señalada por agresión a repartidores de pizza en Bogotá, ha generado un gran interés en las redes sociales y en las discusiones públicas sobre el trato que reciben los trabajadores de atención al público. Según un video viralizado en TikTok, Liliana se ha destacado por su conducta hostil hacia empleados de un supermercado Carulla, donde se la observa increpando a las trabajadoras por supuesta apertura tardía del local y utilizando su teléfono para grabar la situación como «evidencia».
El caso ha reavivado debates sobre cómo los trabajadores en sectores de atención al público, como repartidores y empleados de tiendas, enfrentan hostigamiento y violencia por parte de clientes. En el vídeo, Liliana afirma: «Por llegar tarde, por no cumplir el horario, por no llegar aquí a las siete y abrirle a la gente. Y fuera de eso me llama dizque a la Policía. ¿Creyó que les tenía miedo?».
Según testimonios de Julián Jiménez, un joven de 21 años que fue víctima de agresión verbal por parte de una mujer que esperaba recibir un domicilio de pizza cerca del Parque de la 93, el conflicto comenzó con una llamada telefónica donde la mujer le dijo que no debía llamarla «señora Liliana» sino «señora». Según su relato, la agresión verbal se intensificó cuando, al no encontrar portería ni respuesta, tomó la factura del domicilio y marcó el número que allí aparecía.
La situación se volvió crítica cuando, según el testimonio, la mujer comenzó a usar su teléfono para grabar la situación, lo que según el joven, hizo que la confrontación se transformara en una expresión de desprecio y hostilidad. «Cuando uno empieza a grabar, generalmente ya se perdió lo que pasó al principio», explicó Julián, destacando que el maltrato verbal inició desde la primera llamada telefónica.
El caso ha generado una discusión sobre la necesidad de una regulación más efectiva que proteja a los trabajadores de atención al público, especialmente aquellos que operan en contextos de alta exposición a conflictos. Los expertos en derechos humanos y trabajadores en el sector han señalado que el tema debe ser abordado con urgencia para evitar que los casos de violencia se vuelvan normales en la vida cotidiana.
La reacción de la comunidad ha sido mixta, con algunos destacando la importancia de la justicia para los trabajadores y otros criticando la falta de medidas concretas para prevenir este tipo de situaciones. El caso ha sido un recordatorio de que, en los entornos donde se interactúa diariamente con el público, los trabajadores deben ser tratados con respeto y dignidad.
Es clave que las instituciones responsables evalúen las acciones en este contexto y que los sistemas de protección para trabajadores enfrenten estos problemas con seriedad y eficacia. Los expertos en derechos humanos y trabajadores en el sector han señalado que el tema debe ser abordado con urgencia para evitar que los casos de violencia se vuelvan normales en la vida cotidiana.